Sign in / Join

¡Ay mis ojos! «The Curse of La Llorona»: Más lamentable que su mismo llanto

 

Es igual o más cómica que «El Miedo no Anda en Burro» de la india María, sólo que esta última no es tan absurda.

No es nuevo para nadie decir que el cine de terror cada vez se toma menos en serio, que las historias «paranormales» ya no atemoricen al espectador y sólo se basen en hacerlos brincar con sonidos exageradamente altos en una escena, volviendo predecible la trama y el momento en que estas llegan sólo con el fin de esconder la mediocridad que presentan actualmente. Tampoco es sorpresa que le debamos gran parte de este «ingenio» a las películas del universo cinematográfico de «El conjuro» pues ya nos han dado joyitas como, bueno… todas.

Si creíamos que «La Monja» era lo más bajo a lo que podría llegar una cinta de terror de ese nivel comercial estábamos muy equivocados.

La llorona es una leyenda latinoamericana en general, pero sobre todo mexicana a la que se le han atribuido decenas de personalidades que van desde deidades prehispánicas de los Mayas, Zapotecos, Nahuas y Mexicas hasta la época de la conquista y signos del mestizaje como «La malinche». Si bien todas tienen un origen y mitología característico, es en esta última el contexto más conocido de esta entidad:

Una mujer indígena enamorada de un caballero español, quienes como producto del amor que aparentemente se tenían, dieron vida a tres hijos, sin embargo no todo era bello, pues el hombre sentía vergüenza de estar a su lado y rechazaba formalizar su relación, con el tiempo se separó de la joven para casarse con una dama de su «linaje», lo que causó la ira, celos y rabia de la mujer, que la llevaron a asesinar a sus hijos, después, la locura la invadió e imploraba por sus pequeños, al no encontrarlos y debido al dolor y culpa se quitó la vida, desde entonces su alma vaga por todo México en busca de sus niños, atemorizando a los pobladores que por las noches escuchan su llanto, erizándoles la piel, implorando a dios para que esa alma en pena se marche y vuelvan a sentir sus piernas que flaquean al oír dichos lamentos.

Ante esto la película nos da una pequeña reinvención de la historia en la cuál nuestro más grande mito parte a los Estados Unidos. En la ciudad de Los Ángeles, 1973, Anna García (Linda Cardellini), trabajadora de Servicios de Protección Infantil (Child Protective Services, CPS por sus siglas en inglés) se encuentra en el caso de Patricia Álvarez (Patricia Velásquez) quien se ha ausentado y no ha llevado por días a sus hijos al colegio, motivo por el cuál debe averiguar la causa, al comenzar las investigaciones y junto a su compañero Thomas (Sean Patrick) se dirigen a la casa de Patricia para finalmente encontrar a los chicos encerrados (Roman Christou y Jaynee-Lynne Kinchen), ocultos en un armario con símbolos extraños pintados en la puerta, liberándolos a pesar de las súplicas y advertencias de Patricia, mujer que sabe de una entidad que ronda a sus niños, que lo ha hecho por siglos con muchos otros, que quiere asesinarlos como lo hizo con los suyos.

Es ahí donde nos adentramos a la historia más vomitiva, ridícula y avergonzante, llena de huecos argumentales, jumpscares predecibles y actuaciones que dan pena ajena. Observar que el trabajo de Marisol Ramírez (La llorona) se basa en aprenderse su difícil diálogo que consiste en «Ahora serán míos para siempre» en una escena y el resto de la cinta en solo gritar como loca es vergonzoso, como lo es también observar las enésimas oportunidades que tiene para llevarse a los niños y sin embargo no hacerlo pues, al parecer, primero tiene que marcarlos como reses, no sin darles un buen susto con su rostro pálido manchado de sus lágrimas negras y después volver por ellos, jalándolos del brazo contra su voluntad, lo cuál no tenía presupuestado pues le ponen difícil su chamba a pesar de ser omnipresente y dominar el elemento aire.

Los demás actores no se quedan atrás, de hecho ninguno de ellos. Comenzando por los jóvenes Roman Christou y Jaynee-Lynne Kinchen quienes parecen estar forzados a realizar las escenas, sus actuaciones son planas y rayan en lo ridículo pues parece que el miedo no cabe en ellos a pesar de que un espectro los jale de los pies, los brazos o intente ahogarlos, vaya, después de un segundo de pasar el peligro recuperan la respiración, la cara de miedo se desvanece de repente y siguen curioseando como si no pasara nada, como si fuera un chiste.

Raymond Cruz también quería ser recordado por su papel, aquél curandero que se ha revelado contra la iglesia, el «outsider» de la religión y el principal dolor de cabeza para nuestra temida mujer de blanco, ya que no hace más que provocarle pena ajena al espectador por lo que hace, además de las tomas en cámara lenta como si se tratara de un super héroe a punto de salvar el día, los absurdos chistes y comentarios sarcásticos para culminar con su acto patético.

Nunca queda en evidencia el año en el que parece estar ambientada la película, el vestuario y las locaciones son genéricas y hacen creer al espectador que se está en cualquier época, obviamente el año no era más que para intentar conectar la trama con las demás películas de este fantástico universo que nos han dado los productores James Wan, Peter Safran y Rob Cowan acompañados de New Line Cinema y Atomic Monster Productions.

Mucho menos intentar hablar de la banda sonora a cargo de Joseph Bishara o la fotografía de Michael Burgess que en ningún momento logran atraparte y mucho menos lograr ese sentimiento de temor debido, probablemente a la pobreza de lo anteriormente mencionado y por supuesto a los guionistas Mikki Daughtry y Tobias Iaconis

En conclusión «The Curse of La Llorona» es una película absurda y ridícula que hace aún más evidente la verdadera intención de los creadores de este cine basura que manejan, que va superando la estupidez acto tras acto para llegar a no sentir más que lástima, con un final mal copiado de «El exorcista» y, por más nacionalista que se escuche, insulta al folclor mexicano.

Fecha de estreno: 19 de abril

EN CONCLUSIÓN
Es una película absurda y ridícula que hace aún más evidente la verdadera intención de los creadores de este cine basura que manejan, que va superando la estupidez acto tras acto para llegar a no sentir más que lástima, con un final mal copiado de "El exorcista" y, por más nacionalista que se escuche, insulta al folclor mexicano.

Leave a reply