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Dora y la Ciudad Perdida: Una grata sorpresa con estilo aventurero

Muchas de las adaptaciones en formato de Live Action de las series animadas no han resultado ser buenas o siquiera efectivas, quizá por la justificación errónea de tener un «target» infantil y por ende la simpleza de una historia llena de clichés hace que los intentos de llevar a sus personajes a la pantalla grande no tengan la aprobación del público.

En caso de Nickelodeon -Por considerar un ejemplo- tenemos 3 películas de Los Padrinos mágicos, que, aunque no llegaron a cine, fueron parte de la lista antes mencionada. Sin embargo, la empresa neoyorquina especializada en contenido para niños y preadolescentes ha decidido apostar a lo grande, con una producción considerable, una historia atractiva y entretenida al mando de una caricatura entrañable: Dora La Exploradora.

De esta manera, las primeras impresiones al enterarnos de lo que se aproximaba, eran de cierta forma desesperanzadoras, pues a nuestra edad, cosas como esta nos parecen graciosas o incluso ridículas y extraña o intencionalmente, esta cinta sabe aprovechar este punto de percepción del adulto para sorprendernos completamente.

Dora (Isabela Moner), a pesar su gran audacia, instinto y actitud, aún no está lista para emprender la aventura a Parapata a lado de sus padres, por esta razón debe mudarse a la ciudad con su primo Diego, con quien compartía gratos momentos en la jungla cuando eran pequeños y, de esta manera vivir algo completamente diferente.

La curiosa forma de ser de nuestra protagonista resulta bastante rara en su nuevo entorno, una chica bastante optimista, inteligente y curiosa, que le encanta cantar y llevar gran cantidad de cosas en su mochila altera su comodidad, resultando en la unión de otras personas con rasgos similares (como nos ha sucedido alguna vez en la escuela) que por algunas circunstancias se verán inmiscuidos en los asuntos que Dora y sus padres tenían contemplados.

Es así que Sammy (Madelein Madden), Randy (Nicholas Combe), Diego (Jeffrey Wahlberg) y por supuesto Dora (Isabela Moner) emprenderán la andanza de sus vidas en busca de Parapata, la ciudad perdida del imperio Inca, en Sudamérica.

Así, nos sumergimos en una historia con una grata variedad de temas a analizar, desde la adaptación de una persona a un entorno completamente diferente, cuya forma de ser contrasta bruscamente con la de los demás y que desafortunadamente resulta en un problema en lugar de la demostración de empatía; así como el cómo forjar una gran amistad, la cultura, en conjunto con  la acción y sobre todo la aventura que invita a la imaginación y el ingenio.

La cinta mantiene la esencia de la caricatura, lo cual resulta extrañamente divertido, por ejemplo, ver a nuestra protagonista rompiendo la cuarta pared en una considerable cantidad de ocasiones tal y como lo hacía en nuestra infancia en el programa matutino, nombrando algunas palabras en inglés (en caso del doblaje en español, contrario al original) y animándonos a repetirlas, así como las canciones de sus amigos Mapa y Mochila, sin dejar atrás las memorables frases como «Zorro no te lo lleves». Todo esto sin resultar incómodo para quien esté contemplando la función y al contrario sacarnos una gran sonrisa, además de añadir en esta ocasión los inevitables chistes sobre la naturaleza animal que caen bastante bien, creando un gracioso clima en la sala, cuando los niños se preguntan por qué los adultos se han reído de algo así, incluso muestra una escena bastante peculiar que bien podría ser interpretada como una referencia a los efectos alucinógenos de alguna especie de planta que te harán llevarte una bonita sorpresa.

Isabela Moner logra personificar a Dora de una manera agradable, contagiando su exagerado optimismo e inocencia, además de mostrar una actitud de fuerza y valentía en todo momento, la curiosidad  e inteligencia característica y sobre todo ese sentimiento de fraternidad de ver primero en la otra persona antes que ella. Siempre era bello verla acompañada de su gran amigo Botas, entablar comunicación aunque el segundo no pudiera hablar ¿O si lo hace?

Madelein Madden, Jefrey Wahlberg y Nicholas Coombe acompañan a Moner de buena manera, sin sentir forzado su papel a pesar de ser algo que no va tan de acuerdo a las actitudes de su edad real, teniendo así a la chica inteligente, algo pesimista pero animada enfrentarse a los obstáculos, el chico valiente e intrépido y al joven friki, temeroso, enamorado pero igualmente dispuesto a lo que se presente.

La película cuenta con un gran reparto de talento latino, desde Jefrey Wahlberg de origen Dominicano Isabela Moner peruana-estadounidense, la actriz mexicana Adriana Barraza como la abuela de Dora, Eva Longoria y Michael Peña de origen mexicano así como Benicio Del Toro dando voz a Swiper el zorro, así como la actuación de Isela Vega, actriz, guionista, productora y directora de cine mexicana y por supuesto Eugenio Derbez que ejerce un trabajo confiable, con una importancia considerable en la trama y que puede llegar a tomarse un poco de libertad al encarnar a su personaje. No pudimos conocer su dominio de inglés, que es en lo que mucha gente se fija o se basa en la crítica al actor antes que en su interpretación , debido a que fue proyectada al español.

La fotografía de Javier Aguirresarobe (Thor: Ragnarok, New Moon) consigue conjuntar los escenarios de la naturaleza con el CGI, que en conjunto con tomas abiertas y escenarios iluminados fluyen en parsimonia, acción que es destacable cuando la animación -uno de los puntos malos- no ayuda tanto.

Y si, el CGI no es el mejor que se haya visto pero resulta suficiente en un filme cuyo presupuesto constó de $49 MDD (Millones de dólares), en algunas ocasiones la iluminación de la escena ayuda a verlo un poco más comprensible, sin embargo, en otras situaciones resulta un poco desagradable.

Al ser una película con temática infantil-juvenil, el guión toma las casualidades de una forma en ocasiones exagerada o conveniente, que hacen que la trama continúe su curso y no causen el sentimiento de preocupación o intriga más que al público dirigido.

A pesar de esto, los momentos de acción y como tal la historia compensan a la cinta, estos podría bien recordarnos de cierta manera a cintas como Jumanji, Indiana Jones o Viaje 2: La Isla Misteriosa también por su dinamismo.

De esta manera, Dora y la Ciudad Perdida es una película que tiene consciencia de su origen, aprovechándose de este para elaborar un producto divertido y entretenido que mantiene así intactos los recuerdos de la imaginación de la infancia al ver la caricatura, que colabora en fomentar la empatía, el trabajo en equipo, la curiosidad y el optimismo, ser tú mismo y sobre todo ser feliz.

Dora y la Ciudad Perdida se estrena en México el 13 de septiembre de 2019

En conclusión
Dora y la Ciudad Perdida es una película que tiene consciencia de su origen, aprovechándose de este para elaborar un producto divertido y entretenido que mantiene así intactos los recuerdos de la imaginación de la infancia al ver la caricatura, que colabora en fomentar la empatía, el trabajo en equipo, la curiosidad y el optimismo, ser tú mismo y sobre todo ser feliz.

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