“No existe un manual del buen punk”: Benny Rotten [ESPECIMEN]

Por Arturo J. Flores
@arthuralangore

Fotos cortesía de Chava Rock/Wildside México


 

Benny Rotten vio a Sex Pistols en vivo, en 1978. Así conoció el punk. Una radio tijuanense transmitió su demo después de un programa de niños y así comenzó la historia de una banda legendaria del punk mexicano, a la que en su primer concierto le bajaron el switch después de la cuarta canción. Su líder y único integrante original, Julio César Tamayo “Benny Rotten” viste una chamarra de cuero hecha con un animal que murió de causas naturales, no come carne por motivos de salud, fue adicto a la heroína y utiliza un bozal en recuerdo de un sacerdote que una le dijo que Dios lo iba a castigar por las cosas que canta. Este sábado 7 de marzo Espécimen regresa a los escenarios y se presenta en el Pabellón del Palacio de los Deportes, a las 7 de la noche, con Salvador y los Eones.

¿Cómo llegó el punk a tu vida?

Sucedió cuando tenía 12 años y estaba en San Francisco, California, de vacaciones con la familia. Uno de mis tíos, mucho mayor que yo, me presentó a los Sex Pistols. Coincidió que el grupo tocaba en la ciudad y él me invitó. Ahí descubrí, muy joven, que el punk existía. Algo que nunca había visto. Mis padres eran hippies y siempre escuché rock, pero el punk era un sonido totalmente diferente a lo que había oído en mi niñez. Me gustó mucho, primero la música punk, después la imagen punk y al final, el mensaje punk. Curiosamente el que vi fue el último concierto de los Sex Pistols en el Winter Ballroom el 14 de enero de 1978. Después de eso se separaron.

https://www.youtube.com/watch?v=F-BSoaSzN04
¿Recuerdas algo de esa noche?

No mucho. Recuerdo que entrábamos y salíamos del lugar, pero no por qué. Todo es como un sueño. Lo que no olvido es el ambiente. A partir de ahí adopté como nombre de batalla Benny Rótulos, porque mi trabajo era hacer rótulos, pero a alguien se le ocurrió cambiármelo a Benny Rotten y así surgió mi alias. 4 ó 5 años después de aquel concierto de los Pistols, descubrí a una banda en Tijuana, catalogada como la primera banda de hardcore de México, SM, y a partir de ahí se me metió el gusanito de tocar.

¿No te parece paradójico que la banda que te inspiró, los Sex Pistols, tuvieran una vida de menos de 3 años, mientras que tú llevas 30 con Espécimen?

Es muy bizarro. El tiempo que duró Sex Pistols es efímero, pero eterno. Cuando el movimiento punk se gestó en México, los Sex Pistols seguían siendo nuestro estandarte. Para nosotros nunca murieron, sólo formaron pasaron a formar parte de la historia.

Tú también tuviste una pausa. En 1998 quisiste terminar con el grupo, ¿por qué?

Espécimen inició en 1987, con músicos que no sabíamos ni siquiera afinar, mucho menos hacer una escala. La métrica que teníamos era un completo desorden. Sin embargo, duré cerca de 10 años con esa alineación. Ojo, tampoco era la alineación original porque las personas que cuentan en esta historia son quieres grabaron las canciones. Pero al cabo de 10 años, en 1996, el grupo ya tenía mucho éxito aunque no supiéramos afinar. El punk en México estaba en plena efervescencia y por alguna razón, nosotros sonábamos bien al grado que nadie notaba nuestros errores. Quizá se debía a que el punk mexicano estaba muy politizado y no existía otra visión que no fuera la de destruir el sistema. Nuestra misión fue hacerles entender que el sistema no sólo es el gobierno, sino todos los engranes que forman parte de la vida, y se requiere de otra estrategia para enfrentarlo.

Hablemos de congruencia. ¿Por qué utilizas una chamarra de cuero pero también cantas cosas como Canto al animal u Organización de Investigación Animal (O.D.I.A.)?

Mi chamarra es un regalo que me hicieron desde 1987, ya está muy viejita. Me la obsequió un amigo japonés, diseñador de ropa. Él y yo platicábamos acerca de lo contradictorio que era el movimiento punk, porque estábamos en contra de las corridas de toros y las disecciones en laboratorios, pero usábamos chamarras de piel. Él me dijo: sí eres contradictorio cuando matas al animal, pero no cuando muere de forma natural. Y él se dedicó a fabricar chamarras punk fabricadas sólo con animales que fallecieron de muerte natural. La mía es así.

¿Comes carne?

No, aunque tampoco soy totalmente vegetariano. Consumo leche y huevos. Pero estoy enfermo y no puedo comer carne. Sufro de gota. Por más que quiera atragantarme de carne, mi salud no me lo permite.

Una de las críticas que se le hacen a Espécimen es la de ser sumamente rentable. ¿Está peleado el punk con el negocio?

No sé quién puso esas reglas. No existe un manual punk de lo que sí se puede y lo que no se vale hacer. Pero para mí, sólo existen dos clases de punks: los que usan su cerebro y los que lo utilizan a medias. Nosotros batallamos mucho desde el principio. Logramos abrir un espacio en la radio cuando en Tijuana no había estaciones de rock. Yo fui al 102.5 FM del IMER después de que estuvieron anunciando que si tenías una banda local llevaras tu demo para que lo transmitieran. Nunca especificaron qué tipo de banda, así que me presenté. Cuando llegué, con mi facha, el director de la estación pensó venía a atracarlos. Se le bajó el color del rostro. La seguridad me salió al paso. Pero cuando les expliqué a lo que iba me aceptaron el demo. Esa misma noche, después de un segmento de música para niños, transmitieron media hora de Espécimen. Nunca antes habíamos tocando en vivo, pero a los 5 minutos de empezar la música, colapsaron los teléfonos del IMER, porque los rockeros de Tijuana se volvían locos de escuchar rock en la radio. Así ha sido siempre, la primera vez que tocamos, aunque no pudimos tocar el set completo, fuimos un éxito.

¿Te refieres a ese primer concierto en un teatro del IMSS en el que las autoridades les cortaron la corriente en la cuarta canción, alarmados porque nunca habían visto un slam?

Muchas veces nos lo hicieron, yo he sido arrestado varias veces por perturbar el orden.

¿Qué sensación te produce un policía?

No. Yo, a diferencia de quienes piensan que los policías están para robar, creo que depende de la cultura de cada policía.

 

¿Fue por ese primer slam que las giras de Espécimen se llaman Slam?

Sí. Hasta la fecha, cuando es gira Nacional e Internacional le ponemos Gira Slam con el año en el que estemos. El slam ha sido un sello de la banda. Sin embargo, Espécimen a la vez es muy melódico, a diferencia de las bandas punk de antaño. Cuando empezamos muchas bandas querían demostrarnos que tocar rápido “era de hombres”, Obviamente ya ninguna de ellas existe.

Ya que hablas de melodía, Espécimen suele tener coros muy pegajosos. ¿Dirías que hay un elemento pop en tu música?

Más bien un elemento rock alternativo. Y sí dentro de ese alternativo, entra el pop. Nosotros no discriminamos entre géneros musicales y aunque no podemos abarcarlos todos, no nos da miedo abarcar pasajes de ska o música clásica, metal, hard core y todo lo que nos ocurra. No hay un estilo definido en Espécimen, pero sí un sello.

No es común que una banda punk haga canciones que se puedan tararear.

Lo hago con esa intención, que se te quede en la mente.

Parece que el slam está cada vez más asociado con la vieja escuela, la gente ya no baila slam.

Es extraño, pero cierto. Afortunadamente siempre que tocamos hay un desorden total con nosotros (risas). En Sonora hasta nos aplauden, en Yucatán nos dan regalos, en Irapuato se arman los slams mas trágicos de la historia. Me ha caído gente encima (me enseña las cicatrices en la espalda), estoy lleno de golpes. En el DF nos chiflan y nos la rayan, pero es su forma demostrar cariño . Cada estado del país tiene su estilo para divertirse y agradecerte cuando acaba una canción.

Leí que te gusta visitar cementerios. ¿Es por ello que hiciste ‘Los muertos resucitan’?

Sí, es mi hobbie. Cuando llego a una ciudad nueva me voy a pasear a sus cementerios. Me gusta buscar tumbas con mi nombre, las he encontrado varias veces. Así me recuerdo a lo que me enfrentaré en el futuro.

¿Cómo te volviste ateo?

Desde niño. Mi papá tenía un tatuaje muy extraño. Era una serpiente enrollándose en una cruz. Le pregunté por el significado de su tatuaje y el me dijo: “esta serpiente se ha devorado la palabra de Jesús”. ¿Quién es Jesús?, le pregunté. “El hijo de Dios”. ¿Y por qué se lo comieron? “Porque la Humanidad no ha comprendido la palabra de Dios”. Crecí pensando cuál sería la palabra de Dios. ¿Existirá el personaje?, me preguntaba. Jamás lo encontré, pero descubrí que vivía en las personas que lo practicaban. Ojo, jamás he estado en contra de un mundo de amor. Por eso creo que la palabra existe, pero Dios no. Cuando descubrí que los líderes políticos son los dioses de este mundo, me volví ateo. He leído mucho a Salvador Freixedo, que a pesar de ser Jesuita, revela en sus libros como trabaja el poder eclesiástico. Por eso no me arrodillo, ni rezo.

Hablando de libros. Le hiciste una canción a Los cronopios, de Julio Cortázar, y en Criatura nocturna, incluiste un sampler de Jaime Sabines recitando La luna. ¿Cómo llegaron los libros a tu vida?

Desde los 18 años me volví asiduo visitante a la biblioteca, casi adicto. Fui una persona de escasos recursos, con una vida muy dura, y los libros me ayudaban a librarla. Pero también caí en las falsedades del ser punk.

 

 

¿Por ejemplo?

Descubrí al Che Guevara muy joven. Leí su vida, su ideología y se me hizo muy hermoso que existiera un libertador como él. Pero entonces vi el trasfondo del punk… porque no actuábamos conforme a las canciones. En vez de hacer tocadas para ayudar a los pobres, todo a nuestro alrededor eran drogas, alcohol, sexo y fiestas. Aunque le entraba a todo, me fui desilusionando del movimiento punk. De vez en cuando Espécimen hacía tocadas para ayudar a La Casa del Migrante, pero los compañeros preferían subirse drogados al escenario a pelearse con medio mundo.

Pero tú también te metías drogas.

¡Todas las del mundo! Estuve a punto de morir. Me metí mucha heroína (muestra sus cicatrices en los brazos), a punto de quedarme en el viaje un par de veces.

O sea que historias como la de Chox son ciertas.

Claro, Chox existió, pero no pude contar la historia como fue porque en 2 minutos no puedes hacer mucho (risas). Muchos punks de mi generación murieron muy jóvenes, de 19 y 20 años. Los mató querer imitar el exceso de Sid Vicious. Por eso nunca lo he admirado ni si quiera porque fue el bajista de la banda que me metió en esto. El punk va mucho más allá de la caricatura de un cabrón que no le importaba la vida.

Sin embargo, le hiciste una canción a Charles Manson.

Eso fue porque leí The Family. Manson fue un rockero frustrado, que como no pudo ser estrella, se metió al crimen. Así que mi canción es un llamado de atención punk. “Mira lo que pasa cuando haces el mal”. No admiro a Manson, ni tengo una inclinación a sus acciones.

En algún punto de la carrera de Espécimen, BMG Ariola te buscó para firmarte. ¿Por qué no se armó?

En 1996, 1997, yo ya estaba muy mal con la alineación que tenía Espécimen. No aportaban canciones ni aprendían a afinar. Quise terminar con el grupo y empezar un nuevo proyecto, así que puse los papeles en orden, por si alguna vez en el futuro la banda regresaba. Pero ni discos Denver ni BMG aceptó mi idea del nuevo proyecto. Me llamaron de BMG, para que tuviera una cita con Chiquis Amaro, el ex baterista de Fobia. Muy amable me recibió y me puso en la mesa un contrato por 50,000 dólares. Nada mal para esa época. Pero yo sabía que la compañía no manejaba una línea de metal o de punk. Espécimen no encajaba con las bandas del sello Culebra y no había cómo meterlo en ese barco. Así que les pedí lo doble de eso, para que me rechazaran, pero me dijo que lo iba a pensar. Esa misma semana Denver me llamó de vuelta, “¿Cómo que te vas a BMG, Benny? ¿Pues cuánto te dieron?”. Les dije y me lo dieron ellos. No era lo mismo, pero en la transnacional me ponían un estándar de ventas y si no lo cumplía, se acababa el contrato. Aunque en aquel entonces nosotros llegamos a vender hasta 80,000 discos certificados por la revista de Tower Records, no era el dinero lo que nos movía, sino mantener la ideología del grupo mucho más cercana al movimiento. Claro, el dinero no estorba. Con lo que nos dieron compramos instrumentos e hicimos nuestra vida, pero teniendo control total sobre Espécimen. En 1999 terminó el acuerdo con Denver y desde entonces estamos muy contentos de ser independientes. Aunque algunos de nosotros ya cumplimos 50 años de edad, sabemos que Espécimen es un legado para la historia del punk.

La carrera de Espécimen se fundamenta en el intercambio de cassettes. ¿Qué sentirste la primera vez que tuviste un disco compacto tuyo en las manos?

De hecho el de Espécimen fue el primer disco compacto en la historia del punk mexicano, porque no alcanzamos la época de los acetatos. Una vez me invitaron a Rock 101, ahí Nacho Desorden me enseño un compacto de Bowie, uno de los primeros que llegaron a México. “Mira, Benny –me dijo– ¡cuándo en tu vida vas a grabar un CD! ¡Estos los traen de Estados Unidos”. Un año después salió el primer CD de Espécimen. Mi emoción fue muy grande. Regalé varios a los amigos y muchos punks me los rompieron en la cara, porque me había comercializado. Lo mismo de siempre. Espécimen ha puesto reglas en un movimiento que no tiene reglas. Por eso defiendo el derecho de mi banda a vender discos y playeras como cualquier banda grande de punk, como The Exploited o The Addicts, que viven dignamente de su música.

¿Te molesta ver camisetas piratas de Espécimen?

Ya perdí ese sentimiento porque de todos modos nunca he sacado tanto provecho de mis playeras. La piratería no tiene remedio. Afecta mucho al artista, pero sobre todo al rocker porque es la banda.

¿Por qué usas bozal? ¿Es un guiño a Hannibal Lecter?

Una vez, en Tijuana, toqué frente a una iglesia. Cuando estaba haciendo el soundcheck, salió el padre a decirme: “Hijo, bájale a tu volumen porque estoy dando misa”. Le bajamos, pero a la batería no hay como disminuirle el volumen. El padre llamó a la policía y por la noche nos cayó un convoy de judiciales, con todo y que el objetivo del concierto era reunir cobijas para un hospicio. Todavía llegó el padrea ver cómo desarmaban la tocada y me gritó: “¡A ti te deberían tapar la boca, porque eres un blasfemo y Dios te va a castigar! Así se me vino a la mente ponerme un bozal como protesta ante la falta de libertad de expresión.

 


Tanto dices que Espécimen no sabía ni afinar, ¿quién te enseñó a tocar la guitarra?

Nadie. Lo hice por demostrarme a mí mismo que no era tan difícil tocar punk. No es ninguna ciencia los acordes que usan los punks; la ciencia radica en la estructura del tema.

 

Especimen_Cartel_Pabellon_2015

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1 Comment

  • Espécimen es algo fuera de este universo son los mejores en lo que hacen por algo los amo y respeto y admiro con todo mi ser doy gracias ala vida por averme permitido ser parte de esta historia y identificarme con su ideilogia siempre sere de corazón amargo un #espécimen asta la mística

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