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El muñeco diabólico, un terrible regreso del clásico de terror

Cuando se anunció que Child’s Play (El muñeco diabólico) recibiría una nueva cinta, los fanáticos del terror nos emocionamos al saber que posiblemente veríamos una adaptación en la que Chucky volvería, con todas las armas de la nueva tecnología en el cine y posiblemente mejor trabajo de producción que el que todos conocíamos. Mark Hamill, confirmado desde el inicio como el actor que daría voz a nuestro mejor amigo, no hacía más que elevar nuestras expectativas hasta el infinito y más allá, pero lamentablemente todo terminó al ver su primer material promocional, que además revelaría el cambio radical de diseño en este personaje.

Tiempo después, los encargados del marketing de este reinicio comenzaron a liberar más y más detalles, que más que darnos miedo, nos provocaba risa. Cada uno de los pósters que lanzaban eran peores que el anterior y eso no pintaba nada bien para quienes hemos seguido fervientemente la franquicia y que realmente teníamos un poco de esperanza en el director Lars Klevberg, y aunque nos negamos a pensar en lo peor, el momento de ver el largometraje llegó. No sin antes divertirnos un poco con imágenes hilarantes en donde el muñeco»Buddi» se metía directamente con los protagonistas de Toy Story, y hasta Annabelle.

El primer cambio radical que quizá notarán en esta nueva entrega de El muñeco diabólico, es que el arco argumental ha sido modificado en su totalidad, y si esperaban volver a ver ritos voodoo, y extrañas exclamaciones para ocultar almas, déjenme decirles que aquí no hay nada de eso. La trama de la cinta nos ubica en un presente lleno de tecnología, con el Internet de las cosas más presente que nunca, y un montón de familias dependientes de los productos para el hogar, lanzados por Kaslan Corp, que en ocasiones nos recuerda a grandes monstruos de la vida real como Amazon, Google y Tesla. Así pues, los muñecos «Buddi» están diseñados para convertirse en el mejor amigo de todo niño, ya que nadie debería estar solo, y por medio de una sencilla aplicación puedes enseñarles prácticamente cualquier cosa que gracias a la inteligencia artificial, este irá aplicando en el día a día.

La premisa, a pesar de ser original, rompe un poco con la mística ofrecida desde los primeros minutos, cuando te das cuenta que un simple empleado de fábrica vietnamita que tiene como labor ensamblar piezas, de pronto se convierte en el aclamado «hackerman», modificando líneas de código a placer y en cuestión de segundos, con el fin de alterar el producto y revertir el maltrato que sufre en su sobre-explotado empleo. Sí, así como lo leen, este es el origen nuevo de Chucky, sin ningún tipo de profundización a los temas sobrenaturales que esperamos ver en una película del estilo, o mínimo alguna referencia a ello; nuestro antagonista principal se ha convertido en un simple robot sin ningún sentido, que de no haber sido por Mark Hamill, seguramente habría pasado aún más rápido al olvido.

Para fortuna de muchos, la interpretación de Hamill logra sonar lo suficientemente convincente para hacerte sentir ante un villano dulce, que solamente quiere divertirse y también un psicópata asesino serial capaz de matar a quien quiera meterse con él y su propósito de hacerte feliz. El único detalle es que este papel ya lo conocemos perfecto, y seguramente a muchos les ocurrirá lo mismo que a mí, sin saber en ocasiones si en realidad estás escuchando a Chucky o al mismísimo guasón. Quizá si hubiera modificado la risa característica pudo haber pasado sin ningún problema por un nuevo rol.

Del lado de los actores secundarios, Aubrey Plaza es quien más destaca y ella interpreta a la mamá de Andy Barclay, Karen, una cajera del supermercado en donde adivinen, Chucky llega desde Vietnam y tras ser devuelto termina en las manos del sufrido y rebelde niño que seguramente recordarás. El director Lars Kelvberg ha decidido honrar nombres y lugares conocidos del clásico de terror, a manera de «easter egg», sin embargo estos solamente refuerzan la idea de una adaptación sin alma, literalmente. La mayoría de actuaciones son malísimas y los conflictos que existen entre la nueva «banda» de niños están tan mal manejados, que ni siquiera consiguen conectar con el público y si te llegas a encariñar con alguno de los personajes, seguramente será del detective Mike Norris (Brian Tyree Henry).

Uno de los puntos fuertes de El muñeco diabólico es que ha sido clasificada solamente para mayores de edad, siendo promovida como una de las más sangrientas del cine de terror pero hasta en eso se quedaron muy cortos. Las escenas grotescas y viscerales constantemente se encuentran siendo suavizadas por cambios de cámara para distraer la atención del espectador y que esos momentos no les resulten tan «perturbadores». Hay una escena que – sin afán de hacer spoiler – involucra un automóvil dirigido por la inteligencia artificial en el que pensé que estaba viendo un capítulo de ‘Drake & Josh’ y eso ya es mucho decir.

La cinta también está llena de inconsistencias absurdas: ¿cómo es posible que una corporación tan avanzada tecnológicamente no sea capaz de controlar por medio de sus redes a un muñeco alterado como este? ¿Por qué los celulares de las personas se desbloquean tan fácilmente? ¿Por qué a nadie se le ocurrió simplemente apagar el Wi-Fi para ponerle fin a la «pesadilla»? Preguntas así de rídiculas me surgieron mientras veía El muñeco diabólico, a causa del mal manejo de ritmo que vemos causado por un guión que en ocasiones parece hecho al ahí se va.

En conclusión, Child’s Play: El muñeco diabólico es uno de los peores reinicios que nos ha tocado presenciar; a diferencia de Halloween (2018), la premisa original de Chucky ha sido modificada en su totalidad, para dar paso a una historia «moderna» y tecnológica que tristemente convierte a este emblema del género en un robot sin ninguna alma ni chiste. La única razón por la que podría recomendarla es la interpretación de Mark Hamill en el papel principal y claro, la canción de «Best Friend» que resulta bastante creepy  e insultante por momentos.

El muñeco diabólico, un terrible regreso del clásico de terror
Child's Play: El muñeco diabólico es uno de los peores reinicios que nos ha tocado presenciar; a diferencia de Halloween (2018), la premisa original de Chucky ha sido modificada en su totalidad, para dar paso a una historia "moderna" y tecnológica que tristemente convierte a este emblema del género en un robot sin ninguna alma ni chiste. La única razón por la que podría recomendarla es la interpretación de Mark Hamill en el papel principal y claro, la canción de "Best Friend" que resulta bastante creepy  e insultante por momentos. 

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