Desde pequeños, nuestros padres y maestros nos van formando con ayuda de herramientas como los crayones, pero ¿sabes cuál es su origen? ¿Sabías que los crayones existen desde hace más de un siglo? Estos han permanecido durante generaciones en el desarrollo y crecimiento de los niños, dándoles la oportunidad de plasmar sus más grandes ideas.

Los crayones nacieron de un experimento realizado por Binney & Smith en 1903, donde desarrollaron un nuevo tipo de tiza de color no tóxica, bautizándola con el nombre Crayola por Alice Binney; el cual deriva de “craie”, palabra francesa para gis y “ola” raíz en latín de aceite.

Crayola se ha convertido en el primer referente para todo el mundo y se ha posicionado al punto de convertirse en nombre genérico para denominar cualquier producto con las mismas características, tal como sucede con algunas marcas de bebidas y pañuelos.

Quién iba a pensar que de ocho tonos: negro, café, azul, rojo, morado, naranja, verde y amarillo iban a nacer más de 150 colores que existen actualmente en el mercado. Tener gran variedad de tonos, impulsa a los niños a experimentar más allá de su mente y ayuda en el desarrollo creativo infantil, permitiéndoles dejar volar su imaginación a través de sus trazos y hoy, existen varios tipos de crayones especializados para cada tipo etapa del crecimiento de los niños como los Crayones Jumbo, So Big o estándares.

Además, Crayola busca ser un lazo entre padres e hijos, ya que a través de los trazos pueden descubrirse mutuamente y convertir un dibujo en una obra de arte llena de vida y color. Esto aunado al desarrollo de nuevas habilidades que los inspirarán a seguir creciendo y creando.


 ¡Todo comenzó con un trazo!