A través de un comunicado de prensa de la Universidad de Oxford y secundado por Nature, se han dado a conocer los avances en la investigación que involucran el uso de la dexametasona en pacientes graves con COVID-19, mismos que arrojan resultados sumamente positivos al encontrar que la administración de este glucocorticoide sintético redujo la muerte de aproximadamente un tercio de pacientes que estaban en ventiladores debido a la infección por coronavirus.

El estudio incluyó a 2,104 pacientes que recibieron dosis diarias de 6mg de dexametasona vía oral o intravenosa por un lapso de 10 días, siendo comparadas con 4,321 pacientes que recibieron atención estándar para la infección por coronavirus. De acuerdo al reporte, la dexametasona redujo las muertes en un tercio de pacientes con ventiladores (relación de frecuencia 0,65 [intervalo de confianza del 95%: 0,48 a 0,88]; p = 0,0003) y en una quinta parte (20%) en otros pacientes que recibieron oxígeno solamente (0,80 [0,67 a 0,96]; p = 0,0021) . Sin embargo, no hubo beneficio entre aquellos pacientes que no requirieron asistencia respiratoria (1.22 [0.86 a 1.75; p = 0.14).

En cuanto a lo último mencionado cabe destacar que este corticosteroide no ejerce efecto alguno en pacientes con síntomas leves, por lo que se debe evitar el consumo de este si la persona comienza a presentar indicios de coronavirus, además de que se ha demostrado que los tratamientos con esteroides pueden suprimir el sistema inmune, obstaculizando la capacidad del cuerpo para controlar la infección viral. En caso contrario, los pacientes graves manifiestan hiperactividad en su respuesta inmunitaria, que con el uso del fármaco podría verse controlada, mejorando la entrada de oxígeno y aliviando la inflamación pulmonar. Algunos informes en China mencionaban que la hiperactividad de esta respuesta inmune también podría ser la causa de muerte de los pacientes graves.

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La dexametasona es un corticosteroide, es decir, es similar a una hormona natural producida por las glándulas suprarrenales. Por lo general, se usa para reemplazar este producto químico cuando su cuerpo no fabrica suficiente. Alivia la inflamación (hinchazón, calor, enrojecimiento y dolor) y se usa para tratar ciertas formas de artritis; trastornos de la piel, sangre, riñón, ojos, tiroides e intestinos (por ejemplo, colitis); alergias severas; y asma. La dexametasona también se usa para tratar ciertos tipos de cáncer.

Los corticoides son inhibidores muy potentes de la inflamación. Desactivan genes que codifican las citocinas proinflamatorias y activan genes que codifican las citocinas antiinflamatorias. El tratamiento con dosis bajas de corticoides inhibe la transcripción de citocinas proinflamatorias, previniendo la respuesta prolongada de las citocinas y podría acelerar la resolución de la inflamación sistémica y pulmonar en la fase temprana de la neumonía extrahospitalaria.

Por otra parte, Peter Horby, profesor de Enfermedades Infecciosas Emergentes de el Departamento de Medicina de Nuffield, Universidad de Oxford, y uno de los principales investigadores del ensayo, comentó lo siguiente:

“La dexametasona es el primer fármaco que ha demostrado mejorar la supervivencia de pacientes con COVID-19. Este es un resultado extremadamente bienvenido. El beneficio de supervivencia es claro y grande en aquellos pacientes que están lo suficientemente enfermos como para requerir tratamiento con oxígeno, por lo que la dexametasona ahora debería convertirse en el estándar de atención en estos pacientes. La dexametasona es económica, está disponible en el estante y se puede usar de inmediato para salvar vidas en todo el mundo ”.

El ensayo de RECUPERACIÓN es realizado por las unidades de ensayos clínicos registrados con el Departamento de Salud de la Población de Nuffield en colaboración con el Departamento de Medicina de Nuffield. El ensayo cuenta con el respaldo de una subvención a la Universidad de Oxford del Instituto de Investigación e Innovación del Reino Unido / Instituto Nacional de Investigación en Salud (NIHR) y con fondos básicos proporcionados por el Centro de Investigación Biomédica de Oxford NIHR, Wellcome, la Fundación Bill y Melinda Gates, el Departamento Desarrollo Internacional, Salud de datos de Investigación del Reino Unido, la Unidad de Investigación de Salud de la Población Consejo de Investigación médica, y  NIHR Unidad de Ensayos Clínicos apoyo financiero .

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El ensayo realizado involucra a miles de médicos, enfermeras, farmacéuticos y administradores de investigación en más de 175 hospitales en todo el Reino Unido, con el apoyo del personal de la Red de Investigación Clínica de NIHR, NHS DigiTrials, Public Health England, Public Health Scotland, Departamento de Salud y Asistencia Social, y el NHS en Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.

Sin duda alguna es un avance esperanzador para todo el mundo, tanto para disminuir la tasa de mortalidad de pacientes con la enfermedad como para continuar con la investigación de nuevos tratamientos, además de la alta disponibilidad del fármaco con un precio accesible.