Luego de varios años de sin un nuevo juego en la franquicia de Doom, Bethesda Softworks se decidió a aventurarse con una nueva entrega para la actual generación de consolas con la finalidad de adaptar y brindarnos el título a los nuevos jugadores y a su vez, enamorar nuevamente a los fanáticos que creían perdida la saga que alguna vez ocupó nuestros corazones y consolas.

En 2016, un “reinicio” conquistó a todos por igual, la prensa especializada y los fanáticos más acérrimos coincidían en una cosa: Doom estaba de vuelta mejor que nunca. Su modo de juego lleno de acción, desmembramientos, armas distintas y divertidas de usar, además de una historia convincente que lograba engancharte fueron los elementos que nos hicieron enaltercerlo como uno de los mejores de ese año. Hoy, 4 años después ya tenemos entre nuestras manos Doom Eternal, secuela directa que nos devuelve al infierno, ¿qué nos habrá parecido?

Doom Eternal, además de fortalecer las bases dejadas por su predecesor, logra añadir elementos únicos que lo colocan como uno de los mejores shooters de la historia, y por supuesto, de lo más destacado en la franquicia de Doom, por no decir que el mejor. Bethesda Softworks ha entendido de manera excelsa cómo es que funciona la estética demoníaca (jaja, como nosotros) que desde sus inicios ha caracterizado a estos títulos, para retratar de manera espectacular un universo lleno de demonios, criaturas aberrantes, desmembramientos, sangre y acción por doquier en una coreografía audiovisual casi perfecta.

Desde los primeros instantes de Doom Eternal, un curioso ambiente clásico nos llenará de nostalgia al encontrarnos con menús parecidos al de sus primeros juegos y un mini-tutorial que se lleva a cabo en pasillos bastante similares a los de sus decesores que lo hicieran popular. Tras un minutos de cierta paz, será hora de entrar de lleno a los catorrazos y en compañía de nuestra famosa armadura caza demonios, una escopeta y una sierra eléctrica, será hora de salvar al mundo del regreso de Khan Maykr y su enorme ejército de bestias.

Las mecánicas de Doom Eternal son bastante simples, y ejecutan elementos que básicamente incitan a la acción. No hay momentos de descanso, más que algunas transiciones entre áreas y zonas de exploración cortas; en el 90% te verás asfixiado por una persecución incesante de enemigos distribuidos en los perfectamente diseñados escenarios, donde además de encontrar plataformas, encontraremos pasillos, elementos explosivos y otras cosas que preferimos descubras por ti mismo, ya que así es mucho más divertido.

Recorrer el campo de batalla infernal en busca de vida o munición será fundamental, aunque es importante recalcar que Doom Eternal se basa principalmente en las ejecuciones, ya sea en los timings adecuados, o cuando utilizas la sierra eléctrica, con la que podrás “recargarte” casi por completo, sin descuidar que esta necesita de combustible para funcionar así que deberás elegir sabiamente cómo será tu siguiente ejecución. A pesar de que pareciera un slasher sin control, este videojuego está tan bien elaborado que necesitarás tener en mente una dinámica efectiva para terminar con todos los demonios que te rodean, y después disponerte a tomar aire y descansar antes de pasar al siguiente punto.

Las batallas con jefes finales son impresionantes, sin dejar de lado las hermosas cinemáticas que les acompañan. Su presentación visual es simplemente esplendorosa y si estás familiarizado con estos temas, te hará feliz observar elementos propios de la literatura y ciencia ficción siendo utilizados de buena manera en Doom Eternal. Cada uno de esos enfrentamientos resultan épicos y complicados, con un énfasis especial en encontrar las debilidades de nuestros adversarios en vez de simplemente disparar sin control. Además, hordas y hordas de pequeños esbirros nos estarán haciendo la vida de cuadritos constantemente, obligándonos a repetir secciones hasta el cansancio, sobre todo si juegas de inicio en dificultades como “Ultraviolencia” que, personalmente recomiendo.

A manera técnica y de arte, Doom Eternal funciona como debe; gráficos bien trabajados a 1080P y 60FPS estables que hacen de esta carnicería una auténtica gozadera, aún para quienes jugamos en consolas. Eso sí, los ganones son los usuarios de PC, quienes por supuesto tendrán en sus pequeñas y calientes manos un videojuego mejor elaborado, con capacidades técnicas alucinantes, texturas más detalladas y otros elementos como sombras o partículas más realistas. Donde no podemos quejarnos para nada es en el trabajo de arte, ya que cada enemigo, aliado, arma, escenario o demonio a vencer están muy bien detallados e inclusive las distintas skins para nuestro Doom Slayer tienen un trabajo exquisito detrás.

Para los amantes del metal será satisfactorio escuchar canciones intensas con tonadas aclaradas, riffs de guitarras profundos y por supuesto, baterías con ritmos extremos para nuestro deleite. Cada una de ellas, aderezando de buena manera los espacios en los que nos encontramos y con la suficiente variación para mantenernos al borde de nuestro asiento gracias a la adrenalina provocada.

Mi única y mayor queja con esto es que en ocasiones los bugs se hacen presentes y notorios, dejando como resultado algunas secciones donde debes activar interruptores para abrir puertas y estos no funcionan, o mágicamente te dan acceso a la siguiente zona sin saber por qué. También me tocó ver que algunos enemigos desaparecían sin razón aparente, sin embargo ninguno de estos afectó mi experiencia de ninguna forma.

Afortunadamente y aunque la campaña principal te tomará unas 15 horas en ser completada, es satisfactorio poder decir que seguramente querrás volver a terminarla aún después de hacerlo por primera vez, ya que su sistema de platsformeo y mejoras escondidas en secciones no tan obvias te harán reflexionar y querer recorrer rincones recónditos para saber qué es lo que hay más allá de lo que vimos en nuestra primera visita.

En conclusión, DOOM Eternal es uno de los mejores shooters que existen en la actualidad, con un apartado técnico impecable, historia satisfactoria y un ritmo frenético como pocos. La temática demoníaca de la franquicia, en esta ocasión hace alarde de un trabajo de arte exquisito que a la postre, nos deja una coreografía audiovisual casi perfecta en esta visita al infierno. Un título que desde este momento compite entre los mejores del 2020 y una excelente razón para quedarte casa en jugar.