Ante una época en la que temas de ámbito sexual como el acoso, violencia y demás agresiones de esta índole hacia la mujer han sido bastante criticados y evidentemente desaprobados, ocurrió algo  relacionado en la edición 2019 del Festival de Cannes que causó polémica y una mala reacción del público presente.

Esto lo ha desatado el director franco-tunecino Abdellatif Kechiche en la croissette,con  Mektoub, My Love: Intermezzo, cinta que es la segunda parte de una trilogía (La primera es Canto uno). A palabras de los cronistas y prensa especializada destacada en Cannes, la película muestra “desfachatez”, “el vacío” y “falta de respeto” de un cineasta demasiado complaciente a la hora de exhibir el cuerpo femenino.

Y no es para menos cuando escuchamos que las tres horas y media del filme son una sucesión de “planos de culos de chicas jóvenes” y un explícito cunnilingus (Sexo oral hacia genitales femeninos) de 13 minutos que una de las actrices recibe de un compañero de reparto en un cuarto de baño. Más allá de eso, no hay casi historia ni planteamiento estético o narrativo.

Ante esto, el director de la cinta Abdellatif Kechiche, menciona que su intención era celebrar la vida, el amor, el deseo, la música, el cuerpo y contar una experiencia cinematográfica lo más viva posible e intentar renovarse, buscar otras forma de narración tratando de romper las reglas narrativas del cine.

Kechiche no tiene reparos en retratar desnudos frontales femeninos, al contrario, le encanta pero no tiene la misma deferencia con ellos. Se llegó a comentar incluso que habían podido contabilizar hasta casi 180 primeros planos de traseros. A las chicas se les puede ver en la playa en bikini o con la cámara recorriendo cada centímetro de su piel; o en la discoteca con twerkings, o hablando… de culos.

Debido a esto, los críticos se lanzaron en contra de la cinta manifestando comentarios de desaprobación:

Acabo de salir de Mektoub My Love: Intermezzo. La basura despreocupada más lasciva que he visto. ¡Eurgh! Habla de objetivación y voyerismo.

He sido testigo de la peor película en competición por millas, y su nombre es MEKTOUB, escribió. Despreciable, macho mirando basura…

¿De verdad será como dicen o sólo es un acto planificado de polémica? Sin duda parecería que estamos ante un tema muy delicado, sobre todo saliendo de un festival de tanta fama internacional como el de Cannes. Ante esto, el público en general ahora estará contemplando la posibilidad de echarle un ojo a dicha obra.

La película continúa la historia de Mektoub, My Love: Canto Uno (2017). En el mismo verano de 1994, en Sète (Montpellier), donde un grupo de jóvenes, muchos de ellos de origen árabe, tienen un sentido de amistad y de fraternidad que hoy se ha perdido en el nuevo siglo, “en un mundo lleno de conflictos y con la sociedad dividida”, en palabras de Kechiche.