Más de cinco años han pasado desde el lanzamiento de Call of Duty: Black Ops III, el último de la saga sí descartamos el bodrio que prefiero ni mencionar, ya que se enfocó directamente en el ámbito multijugador y que aun así resultó ser un rotundo fracaso. La iteración ubicada temporalmente entre la primera y segunda entregas de Black Ops logró generar unas expectativas bastante altas gracias, principalmente, a Warzone y ahora que ya lo jugamos, les compartimos la reseña de su modo campaña.

Como breve introducción al artículo, decidimos dividir el análisis de este videojuego debido a que consideramos que todos sus apartados merecen mención aparte por lo bien nutridos y realizados que están, así que en esta ocasión encontrarán únicamente mi punto de vista relacionado directamente a la historia de Call of Duty: Black Ops Cold War, mientras que en unos días publicaremos también la correspondiente reseña de su multijugador y los aclamados zombies, que parecen haber vuelto mejor que nunca.

La trama se centra en un nuevo y misterioso personaje denominado como “Bell”, a quien desde el inicio de nuestra aventura deberemos bautizar, literalmente, ya que se nos abre la capacidad de dotarlo de un par de habilidades distintas que dependen directamente de su forma de ser. También nos es posible agregarle tez, género y nombre, aunque esto realmente importa bastante poco ya que no cuenta con voz ni imagen definida, pero en Treyarch y Raven Studios la intención aparentemente era que conectáramos con el agente secreto por razones que me ahorraré para que las descubran ustedes mismos.

Por otro lado, al incluir un nuevo protagonista, viene uno de los principales problemas que tiene la campaña de Call of Duty: Black Ops Cold War, ya que los protagonistas que manejamos y conocemos de toda la vida quedan relegados a segundo término y en ocasiones hasta se nos olvida que de vez en cuándo nos acompañan en una que otra misión. Si bien, la presencia de Woods, Mason y Adler resulta agradable, en ocasiones también es irrelevante, convirtiéndolos en simples NPC.

Las mecánicas implementadas, en esta ocasión dejan de lado la acostumbrada fórmula de la franquicia que nos paseaba por un montón de locaciones, que con escenas dirigidas a la Michael Bay para abrir paso a segmentos de investigación y sigilo (muy mal logrado, por cierto) en la que nos será fundamental ir volteando a ver el entorno con la finalidad de recolectar pruebas, encontrar culpables y cambiar el destino… Literalmente. También se añade una característica heredada directamente de los RPG, y en esta ocasión elegir diálogos en momentos cruciales nos traerá consecuencias diferentes, dependiendo de si matamos o nos llevamos a algún rehén para conseguir más detalles, por decir sólo un ejemplo. Esto no sería malo de no ser porque se siente metido a la fuerza y el tener que regresar a nuestro escondite al finalizar cada acto termina por romper el ritmo de la acción.

Si bien, Call of Duty: Black Ops Cold War nuevamente hace gala de impresionantes misiones, en las que habrá explosiones por doquier y actividades para realizar, sentí que íbamos en retroceso en comparación a lo visto en Modern Warfare, ya que además de ser menos creíble, también deja de lado la crudeza para mostrar de manera más superficial (a mi gusto) de la Guerra Fría. Eso sí, el poder acudir a trincheras de populares batallas de la historia mundial, como la de Vietnam, es un detalle que agradezco profundamente. No obstante en la mayor parte de las ocasiones me sentí en un modo horda infinito, donde disparar sin control es el único reto.

Técnicamente, Call of Duty: Black Ops Cold War es impresionante, sobre todo si decides jugarlo en la nueva generación de consolas. Particularmente la versión de PS5 logra alcanzar los 120FPS sin ningún problema, y también nos da una probada del famoso trazado de rayos (Ray-Tracing) que seguramente ya has escuchado mentar en muchas otras ocasiones y que seguirás haciéndolo los próximos años. Cada charco, partícula, sombra, iluminación, texturas, modelados y físicas están elaborados impecablemente para recordarnos el poder de las sobremesa que recién se estrenan.

El uso del DualSense

El aclamado nuevo mando de PS5, para fortuna de todos, está muy bien implementado en Cold War, y gracias a su tecnología de gatillos adaptativos y vibración háptica, nos será posible sentir – literalmente – cada una de las armas que tenemos entre las manos. Sé que es difícil de explicar, pero Activision hizo un trabajo fenomenal y por darte un ejemplo: cuando traes cargando un RPG o una ametralladora, al apretar el L2 y apuntar sentirás la pesadez de estos; de igual forma, con R2 se sincroniza la velocidad de disparo y tener una MP5 será diferente a una AK-74. Una sensación que debes experimentar, sin duda alguna.

En conclusión, la campaña de Call of Duty: Black Ops Cold War es un intento por renovar la fórmula acostumbrada de la saga, incluyendo elementos policiales y de sigilo que lamentablemente rompen un poco el ritmo de la historia. Además sus protagonistas quedan relegados ante un nuevo personaje, que a pesar de resultar fundamental para la trama, también es irrelevante y aburrido. Los distintos escenarios que visitanos, sus finales alternativos y el apartado técnico que se aderezar gracias a la magia del Dualsense en PS5 lo convierten en una experiencia disfrutable en este arranque de generación de consolas, y uno de esos juegos que deberías considerar fuertemente. Eso sí, a mi parecer se queda corto ante un Call of Duty: Modern Warfare que el año pasado había refrescado la franquicia y seguramente no te dejará con un sabor de boca tan positivo.

Reseña | Call of Duty: Black Ops Cold War
Un titulo entretenido, que técnicamente te hará babear pero lamentablemente en cuestión de historia y desarrollo se queda un tanto corto.
Lo bueno
Tecnicamente iimpresionante
– El uso del Dualsense en PS5
– Las nuevas mecánicas
Lo malo
Algunas misiones rompen el ritmo de la trama
– Es muy corto
– Se siente como un retroceso en la saga