Destiny 2, la brillante secuela en busca de la luz

Destiny 2, La brillante secuela en busca de la luz
En conclusión:
Destiny 2 es una secuela que a pesar de no distanciarse demasiado de su predecesor, mejora en cada ámbito conocido los elementos que amamos durante el juego base y sus cuatro expansiones posteriores. La campaña, a pesar de ser corta, representa el inicio de una aventura épica que ya sea en solitario o en compañía de nuestros amigos, nos llevará a través del sistema solar para recuperar la luz y esencia que nos convierte a todos en guardianes. La lucha del viajero en contra de la obscuridad ahora está en nuestras manos.
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En el año 2014 Bungie y Activision lanzaron al mercado uno de los juegos más esperados, costosos e impresionantes que la industria ha presenciado; Destiny era su nombre y tras todas las expectativas que generó desde su presentación al mundo, la nueva creación de los padres de Halo contaba con los elementos para ser una de esas experiencias inolvidables en la longeva historia de los videojuegos. Aunque para muchos este título realmente fue satisfactorio y adictivo, otros tantos fueron decepcionados ante las grandes inconsistencias en su historia, recompensas contadas y un sistema de multijugador un tanto accidentado. ¿Consiguió su secuela una aventura digna de nuestros deseos? ¡Averígualo en la review!

Tras un montón de tropiezos, la primera parte de Destiny logró encontrar un balance aceptable hasta cumplir su primer año; el lanzamiento del tercer DLC, llamado The Taken King representó el renacimiento de esta aventura entre la comunidad, al retomar un nuevo sistema de progresión en el que se dejó un poco de lado el nivel base para dar paso a la “luz”, que podía ser elevada al equiparse armas y armaduras potentes, que a la postre te daban ventajas al enfrentar los retos de PVE y PVP. Bungie, a sabiendas de esto, fortaleció mecánicas cooperativas, como los ocasos semanales, strikes de vanguardia y las populares incursiones de hasta seis personas. De igual manera, nuevas cinemáticas que ayudaban a contar la historia fueron añadidas para quienes reclamaban el que solamente fuera posible enterarse del “lore” al entrar a la página de la compañía y leer grandes cantidades de texto. Todo esto se vio fortalecido con Rise of the Iron, y Destiny 2 no podía ser la excepción.

Para quienes han vivido debajo de una piedra, Destiny 2 comienza un tiempo después de su primera parte, con la temible amenaza de Oryx eliminada y la paz predominando en la última ciudad de la tierra. No será hasta la aparición de Ghaul, un almirante Cabal de alto rango, que los guardianes encabezados por Zavala, Cayde-6 e Ikora Rey deberán enfrentarse a una amenaza todavía mayor que promete terminar con el Viajero, y por ende su existencia en el universo. La problemática durante todo el juego, nuevamente proyecta la guerra milenaria entre la luz y la obscuridad, representada por el mismo Ghaul, así como su ejército que le acompaña. De regreso veremos razas como los caídos, la colmena, los vex y claro, los poseídos que de alguna manera siguen tomando fuerza aún sin contar con un rey que los dirija ¿o será que sí lo tienen?

La campaña principal de Destiny 2 se divide en distintos actos, que sin ser acotados, nos hacen afrontar el regreso de la luz que como guardianes poseemos, y demostrando que podemos retomar desde las cenizas. Cada una de las misiones nos llevará por distintos rincones del sistema solar, entre los que encontramos a Nessus, IO, Titan, y La Tierra que cuenta con la zona muerta europea de nueva cuenta. Cada uno de estos espacios con las suficientes diferencias para proporcionarnos objetivos totalmente diferentes, que les aseguramos los mantendrán entretenidos por unas 8 horas. Por otro lado, el diseño de mapas ha sido mejorado desde cero para llenar cada esquina de patrullas entretenidas, tareas secundarias que parecieran principales al ser igual de largas que éstas, y brindándonos nuevos detalles que desconocíamos y hasta eventos públicos por doquier. Estos últimos implementados de mejor manera que en su antecesor, con retos adicionales por cumplir y mucho más potentes recompensas en el horizonte. A nosotros francamente nos costó un poco llegar al trayecto final, ya que las actividades en la secuela llegan a ser abrumadoras.

A pesar de que muchos podrían estar inconformes con la duración de la historia principal, Destiny 2 deja claro desde sus créditos que estamos ante el inicio de una aventura interminable, con la que seguramente vamos a pasar horas y horas entre sus redes. Primero que nada, y al completar este “paso”, y alcanzar el nivel 20, veremos en la interfaz principal un pequeño cambio que agrega metas diarias y semanales; las mismas ofrecen recompensas poderosas como armas y armaduras legendarias o excepcionales dependiendo de tu suerte. Por otro lado, los ya mencionados ocasos semanales vuelven con unos cuantos cambios para hacerlos más retadores; a grandes rasgos, debemos avanzar por estos teniendo debajo un contador que al terminarse, nos llevará a la ruina total y para que esto no suceda, en compañía de dos amigos más tendremos que derrotar NPC’s o pasar a través de aros que otorgan bonificaciones de tiempo bastante útiles.

De igual manera, tenemos los strikes de vanguardia que básicamente nos ponen ante hordas de poderosos enemigos, con el único fin de llegar al final y derrotarlo por medio del correcto uso de los elementos (Solar, vacío, arco) en nuestras armas. Si nos aburrimos de ello, podemos agregar a nuestro inventario ciertos contratos especiales que nos llevarán a través de distintos objetivos con el fin de obtener armas excepcionales, como la Sturm, El Rey de las Ratas y la odiada MIDA Multi-tool. Todas ellas aportando progresión de nivel y nuevos recursos para seguir enfrentándonos a lo que venga. Del lado del PVE, se agrega la recientemente agregada incursión, llamada Leviathan, y en la cual nos detendremos más adelante.

Si en características competitivas nos enfocamos, Destiny 2 sigue los pasos de su antecesor para el Crisol, que en esta ocasión se divide en dos sectores principales -tres si contamos las pruebas de los nueve -. En el primero de ellos tendremos a nuestra disposición modalidades un tanto más comunes y divertidas, como Clash que es básicamente un enfrentamiento a muerte por equipos, Supremacy que se asemeja a “muerte confirmada” en títulos como Call of Duty y Control, donde el objetivo primordial será contener todas las zonas del mapa para así generar puntos. La otra cara de la moneda, que Bungie ha nombrado como “competitivo”, tenemos un par de añadidos interesantes que colocarán a Destiny 2 entre los juegos de e-Sports en el futuro cercano, y es que aquí habrá que colocar bombas, así como defenderlas o exterminar a los contrarios cuidando nuestras propias vidas; las reapariciones están contadas y la estrategia, así como comunicación con tus compañeros será fundamental para conseguir una victoria.

Las pruebas de los nueve, difieren un poco de las conocidas Pruebas de Osiris y al menos en su primer fin de semana, nos colocaban con nuestra escuadra en un mapa diferente al resto, ubicado en el espacio desconocido y tomando como inspiración la colocación de cargas en dos puntos separados, al detonar o derrotar al otro equipo por medio de muerte seis veces obtenemos una victoria. Al juntar siete de estas, sin perder ninguna, llegaremos a un espacio social conocido como “La Espira” en donde un emisario de los nueve nos estará esperando para ofrecernos tributos poderoso por nuestra valía en el campo de batalla. Si a mí me lo preguntan, todos estos factores convierten a las nuevas pruebas en un reto mayor al necesitar de más habilidad y concentración.

Ahora y como última observación del PVE, Leviathan será el mayor reto hasta el momento y nos hará enfrascarnos con cinco amigos en una imponente – y elegante – nave de los Cabal, para superar acertijos en conjunto que al menos en su primer intento, les va a costar dolores de cabeza y muchas horas de paciencia y dedicación. Al acceder a la misión, lo primero que veremos es que ahora Bungie ha agregado cinemáticas cortas que nos introducen al objetivo, para después dar paso a un interesante modo horda en donde colocar llaves sin que los enemigos nos las roben será lo principal. Tras esto, vemos un escenario con candelabros que requieren coordinación, un jardín de placeres con zonas de sigilo y hasta una carrera de obstáculos que nos llevarán hasta Calus, el jefe final. Sin arruinarles la experiencia general, podemos decirles que Leviathan es posiblemente la incursión más técnica que hemos visto hasta el momento y en vez de hacer que derrotemos jefes finales o destruyamos elementos del escenario, tendremos que lidiar con un mal todavía peor – en ocasiones – nuestro propio equipo.

Técnicamente, Destiny 2 despliega visuales hermosos, que aún en 30 FPS lucen simplemente encantadores. Cada uno de los planetas / lunas, tiene un diseño sorprendente que se nota fue trazado con en el más extenso ápice de cariño que puedan imaginarse y brindando a quien le ponga las manos encima una experiencia sin igual. Los diseñadores conceptuales realmente se lucieron, y tanto los elementos del mapa y las paletas de colores empleadas prometen explotar las capacidades de nuestra consola (o PC el 24 de octubre) y dejarte con ganas de detenerte a contemplar el panorama. Por otro lado, los efectos de partículas, como la lluvia, polvo y explosiones fueron totalmente renovados para convencernos de que este es un título creado para la actual generación. La música es simplemente lo mejor que hemos escuchado, y cada una de las melodías compuestas por Michael Salvatori los mantendrán prendados a momentos soberbios, donde deleitarnos será lo único que vamos a querer en ese momento.

En conclusión, Destiny 2 es una secuela que a pesar de no distanciarse demasiado de su predecesor, mejora en cada ámbito conocido los elementos que amamos durante el juego base y sus cuatro expansiones posteriores. La campaña, a pesar de ser corta, representa el inicio de una aventura épica que ya sea en solitario o en compañía de nuestros amigos, nos llevará a través del sistema solar para recuperar la luz y esencia que nos convierte a todos en guardianes. La lucha del viajero en contra de la obscuridad ahora está en nuestras manos.

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