El segmento de los wearables se ha vuelto cada vez más grande y variado debido a la popularidad que estos pequeños gadgets han venido cobrando en los últimos años. Su usabilidad, diseños y distintas características son tan enormes que en ocasiones nos es difícil intentar elegir uno de ellos, sin embargo hoy toca analizar la que posiblemente es la banda más precisa que he tenido en mi muñeca: La Fitbit Charge 4.

Lanzada hace algunos meses, esta banda inteligente manufacturada por Fitbit, logra sobreponerse ante sus rivales con distintas características que a mí gusto, la convierten en la vara más alta de medición, sobre todo para quienes hacen ejercicio de manera frecuente, o que simplemente gustan de tener en orden factores de salud tan importantes como es el ciclo de sueño, latidos por segundo, zonas de actividad y el oxígeno que tenemos en la sangre.

En primera impresión, he de confesar que la Fitbit Charge 4 me dio la sensación de ser un gadget que se quedaba un tanto corto, sobre todo tomando en cuenta que venía de usar el Huawei Watch GT 2e y mi mente tenía como referencia otro tipo distinto de wearable, muy diferente a esta banda que se incluye dentro del segmento de los “fitness trackers”, que como su nombre indica, están diseñados para el alto rendimiento, eficiencia y potenciación de las características que cualquier persona podría requerir al realizar actividades físicas y es ahí donde logra destacar con creces.

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Si bien, no soy una persona que destaque por su destacado físico o intensa relación con el atletismo de alto rendimiento, en las últimas semanas he dedicado mis ratos libres a entretenerme con un gran software creado por Nintendo: Ring Fit Adventure. Mis andanzas por este título que, en su mayoría cuenta con ejercicio aeróbico y cardio, me llevaron a poner en marcha la medición de mis dispositivos que hasta antes de probarlo, usaba en su mayoría para estar “conectado”, revisar mis notificaciones y una que otra función incluida.

A diferencia del Huawei Watch GT 2e, la Fitbit Charge 4 resulta más consistente al ofrecer resultados previos y posteriores a las distintas rutinas de entrenamiento e inclusive logra anticiparse de manera eficiente, aún cuando olvidas seleccionar tu rutina y por medio de sus sensores de ritmo cardíaco, analiza cada movimiento que hagas para sumarlo a tu itinerario y finalmente, al acabar el día, ofrecerte resultados por medio de la aplicación creada por Fitbit.

El oximetro, incluido dentro de las funciones sensoriales de esta banda inteligente, tiene una funcionalidad un tanto distinta a la de otros dispositivos en este mismo segmento, ya que mide el oxígeno en tu sangre automáticamente mientras duermes por las noches, teniendo así una mejor visibilidad de tus áreas de problemática – en caso de tenerlas – al tomar como parámetro tu flujo sanguíneo y forma de respirar en estos lapsos de descanso.

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Por otro lado, la Fitbit Charge 4 cuenta con añadidos bastante fundamentales como la inclusión de GPS propio, para que no tengas que salir a correr con tu celular y también aplicación de Spotify lista para controlar tu música directo desde tu muñeca; sobre este punto y enfatizando su protección contra agua, he notado que esta es la única banda / reloj inteligente que realmente me permite navegar por los menús aún cuando la pantalla se encuentra mojada. Puntos extra por eso.

La Fitbit Charge 4 cuenta con 6 disciplinas distintas entre las que destacan natación, caminar, entrenamiento al aire libre (la que yo uso para sincronizar al jugar Ring Fit), correr, ciclismo y carrera en cinta. Además posee otras funciones como calendario, relajación, cronómetro, alarma y hasta el clima.

Mi único “pero” hasta el momento y seguro uno que has leído en más análisis como este es su batería, ya que a pesar de ofrecer 5 días enteros – tal como lo promete su publicidad -, en la actualidad hay otros dispositivos que te suelen ofrecer el doble o triple de eso sin ningún problema y haciendo uso de las mismas tecnologías. Si bien, te dejará descansar durante un buen tiempo de la preocupación de tener que enchufarla a la luz y realmente la velocidad para pasar del 0 al 100 es de más o menos una hora, me hubiera enfrentado un poquito más de rendimiento en ese aspecto.

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En conclusión, la Fitbit Charge 4 es sin duda alguna el mejor monitor deportivo que he tenido oportunidad de probar, con unos sensores bastante precisos, eficiencia de procesos y añadidos inteligentes que la convierten en la opción a tomar en cuenta si lo que buscas son resultados lo más cercanos a la realidad posibles. ¿Mi única queja? Su batería.